Entervista al Director del Diplomado Paisajes del Arte

ESCRITURAS ENTRE CIELO Y TIERRA: DEL FONEMA AL ESPACIO.

La voz lírica de Raúl Zurita ha tenido como eje la conciencia profunda que implica el habla como restitución y construcción de mundo. Y en tal sentido, desde sus primeros trabajos -pienso en el Sermón de la Montaña de 1970– ha asumido una voz omnipotente y a la vez mesiánica que tiene que ver con esa voz del chamán visionario, o el loco que predica en el desierto. Esta magnitud de la palabra, del verbo en español, a modo de declamación y oratoria, contiene en sí todas las voces que fueron silenciadas tras el período colonial: el indígena tuvo que hablar la lengua del otro para poder existir mientras enmudecía a toda su cultura y memoria ancestral. Una vez aprendida la lengua hispana, y mientras se diseminaba por el continente, la única resistencia lingüística tal vez ha provenido de la poesía y la literatura latinoamericana.

Y si, por una parte el origen de nuestra cultura está pre-figurada en el lenguaje del invasor que luego hemos internalizado hasta convertirlo en nuestra forma de nombrar “el mundo”. Por otra,  desde nuestros ancestros, este reclamo se ha expresado en el habla reconquistada que ha establecido una alianza simbiótica, empírica y metafórica con el paisaje. Ha sido el paisaje, el paisaje americano, el escenario donde ha acontecido el devenir  de los que hablan y los enmudecidos.  Raúl Zurita se ha hecho cargo de este imperativo del habla y ha sido por ello que su voz es proferida desde una escala y magnitud solo comparable con las escrituras sagradas y poéticas de las distintas culturas del mundo. Una voz capaz de conectar lo alto y lo bajo, el macro y el microcosmos que en su caso ha sido un eje articulador de una obra literaria monumental y monumentalizada en la medida que las palabras han adquirido una dimensión autónoma al ser escritas sobre distintos soportes, como si se dirigieran a observadores y/o lectores cuyos puntos de vista distanciados permiten hacer legible lo escrito en el cielo de Nueva York, en el desierto de Atacama  o sobre los acantilados de Chile.

El cielo, lugar hacia donde desde tiempos inmemoriales diversas culturas han dirigido sus miradas creyendo encontrar ahí presagios sobre su vida y organización de viajes, fue escenario de la primera escritura de Zurita: quince frases realizadas con el humo de avionetas en junio de 1982. Luego, están los testimonios que han convertido a la tierra en soporte de monumentales geoglifos. Es el caso de la Cultura Nazca (c. 400 A.C.) que creó gráficas, signos y dibujos sólo apreciables desde el aire. Raúl Zurita al emprender su segundo proyecto de escrituras sobre el Desierto de Atacama, no hace sino establecer una cita directa a estos antepasados. El poeta utilizó en 1993 un trozo del desierto ubicado al sur de Antofagasta para grabar -en colaboración con el MOP- la frase “ni pena ni miedo” de poco más de 3 km de largo y 400 metros de ancho.

El tercer momento de escrituras monumentales ha sido proyectado por el poeta a través de “Zurita”, de Ediciones UDP. Se trata de su más reciente publicación y donde incluyó “Verás”, el poema de veintidós frases sobrepuestas en los acantilados del norte de Chile retratados por Nicolás Piwonka. “Ese es el poema, esa es la obra: 22 frases sólo podrán ser leídas desde el mar. Esta obra debe ser hecha físicamente porque es la última resistencia del arte y de la vida contra la virtualidad”, dice el poeta sobre el proyecto que busca hacer realidad y cuyo desafío hemos al interior del diplomado Artscapes del Magister Territorio y Paisaje de la Facultad de Arquitectura Arte y Diseño de la UDP. A saber, hacer factible, mensurable, cuantificable y por lo tanto posible esta escritura propuesta para los acantilados norteños, una voz expandida, un sonido que va mas allá del registro gráfico y el fonema, que ahora reclama visibilidad, como una más de las conjugaciones del verbo. Un ver dirigido a los nuevos “lectores” o espectadores nacionales y extranjeros que navegan junto a las costas de Chile.

ESTRATEGIA Y REPRESENTACIÓN.

Para establecer una aproximación conceptual y formal en el marco académico de la propuesta Escritura Monumental: Verás, las cuatro asignaturas del Diplomado se articularon a partir de la transversalidad e integración disciplinar que se estableció entre los académicos. Los cursos y sus respectivos profesores fueron: Representación a cargo de Sebastián de la Fuente, Seminario a cargo de Raúl Zurita, Teoría a cargo de Ramón Castillo y el Taller a cargo del artista visual Camilo Yañez. Para profundizar en la literatura y el proyecto poético de Raúl Zurita, se invitó a Rodrigo Rojas, Director de Literatura de la Universidad Diego Portales.

Ramón Castillo
Director Diplomado Artscapes

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