Entrevista al Director del Diplomado Paisajes del Ocio

“Paisajes del Ocio. 7 Micromanifiestos” es una entrevista a Andrew Harris, Arquitecto PUC. Máster en Arquitectura del Paisaje de la Universitat Politécnica de Catalunya, Barcelona, España. Andrew es, además, coordinador de los cursos de: Medios de Representación y Taller, en el Diplomado “Paisajes del Ocio. Rutas Turísticas y SIG”, el que ha desarrollado como tema de investigación una serie de Estudios sobre la Cuarta Región de Chile, puntualmente en la Provincia del Choapa.
La entrevista nos muestra una mirada panorámica del resultado de más de tres años de investigación en la región, abordando desde aspectos teóricos a proyectuales en bajo 7 títulos.

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Paisajes Del Ocio: 7 MicroManifiestos del Paisaje

Entrevista a Andrew Harris. 2012
Director Del Diplomado Paisajes Del Ocio
Magister Territorio y Paisaje Universidad Diego Portales

1. Ocio y Trascendencia

Me interesa el tema de por qué estamos hablando de paisajes del ocio, qué tiene que ver el ocio con el turismo, qué hace el arquitecto y qué hago yo aquí. Yo me remito, y tiene que ver con mis intereses, que no siempre los comunico a los alumnos, de que en el fondo todo el mundo tiene la aspiración, humana, de trascender, de derrotar la muerte y, básicamente, en toda la historia ha habido tres formas de tratar de trascender.

Una ha sido a través de alargar la vida artificialmente, la salud, mecanismos artificiosos, etc.; otro mecanismo de trascender, que mucha gente ha utilizado, es a través de obras, de trascender ante su obra, de dejar un legado y eso va desde la obra importante (hechos, hitos históricos hasta la cosa más sencilla como un álbum familiar de fotos). Y hay un tercer mecanismo de trascender, que ha existido siempre, que es una tendencia a buscar que algo de uno, de su identidad, sobreviva a la muerte –de esto se han encargado las religiones-, que es tratar de encontrar algo de uno, no el cuerpo, sino algún elemento de su memoria que pueda sobrevivir a la mortalidad. En relación a eso, las tradiciones antiguas en general algo hablan de ello, y a mí me interesa una idea que indica que hay tres tipos de alimentos para el hombre (parece un poco alejado pero ya voy a llegar a lo central). En el fondo, siempre hablaban que habían tres tipos de alimentos: uno era el alimento material, que es el que digerimos; también hablan de un segundo alimento que es el alimento para el alma, que es la respiración -de hecho alma significa lo mismo que aliento, e históricamente eso siempre fue reconocido así-; y hay un tercer alimento que se reconocía en las tradiciones antiguas que eran las experiencias vividas, que tenían que ver con la voluntad y el espíritu. Entonces, enfocándonos en eso, en las experiencias vividas, los griegos le llamaban a eso el “ocio”, o usaban el término del ocio para esa construcción de experiencias vividas, que no eran cualquiera, sino ciertas que provocaban un crecimiento una vez vividas. Ese crecimiento se podía traducir como una especie de sustancia, y esa sustancia es la que se acumula como ese alimento que se tenía la esperanza que supuestamente sobreviviera a la muerte. Por lo tanto, tenemos tres alimentos, y la experiencia es uno de esos alimentos que las tradiciones antiguas reconocían. Ocio después se derivó al latín como “schola” (escuela) que va asociado con lo mismo, que en la escuela uno iba a aprender a crecer históricamente. Entonces ahí viene la ligación con el ocio, que es lo que a mí me interesa.

Sobre este alimento o esta experiencia que generaba un crecimiento, lo ejemplifico de una manera sencilla: un arquitecto hace una casa, la construye, pero antes de hacerla tiene un proyecto, un partido general, y esa casa luego se construye con algún material, con ladrillo, por ejemplo. Por lo tanto, como tú vas a tener la experiencia de esa casa tienes dos opciones de leerla: puedes explicarte la casa, recorrerla, experimentarla y extraer de ella esa idea, ese principio que generó el partido que está detrás de la casa; Platón le llamaba la “idea” a eso. Pero tú podrías tratar de entender tu experiencia de la casa a través del ladrillo, es decir, esta casa está hecha de ladrillo, por lo tanto, todas las claves que componen esta casa están de alguna forma en el ladrillo. Eso es una aproximación más sensorial, a partir de la materia o a partir de hechos sensoriales y no de las ideas. Entonces según Platón, y mucha otra gente, esa experiencia que genera un crecimiento era capaz de leer, a partir de lo sensible, unas ideas que son inmanentes, que son inmateriales e atemporales. La acumulación de ese alimento que trascendía al tiempo era el que a uno le servía para llegar a la eternidad -la eternidad no es algo posterior, sino una experiencia que se vive en el presente-, a través de ser capaz de trascender lo material hacia la idea. Un poco a eso apunta toda la idea de Platón y por eso se le llama alimento. Entonces ¿qué ha pasado? A mi juicio, con el tiempo, la gente olvidó este tema de la trascendencia de la idea y ha tratado de explicar el mundo a partir del ladrillo. Entonces esto se llevó al extremo de la racionalidad, del positivismo y en el siglo xvii del mercantilismo; en que el mundo se ha organizado de una manera en que se confía en que, ya estudiando el ladrillo, podre entender la casa, porque el ladrillo es lo único sensible que tengo analizable y cuantificable. Entonces, a modo de la definición de lo que es el pensamiento según Nietzsche -que a fin de cuentas el pensar consiste en contar y comparar a partir del mercantilismo- se podría hablar que todo el desarrollo humano consiste en un gráfico X, Y, en que la X es el tiempo, Y cualquier otra cosa que pueda cuantificar. Por lo tanto, ahí tenemos la cuantificación, el intercambio de mercancía, etc. Eso, ¿en qué ha devenido? En que al final el ocio ha pasado a ser de esta construcción de experiencia que me ha permitido trascender a través del tiempo, a un pasar el tiempo, en quedarse con lo cuantificable y olvidarse de que yo al experimentar la casa podía percibir la idea; simplemente nos quedamos en el ladrillo. Así, esta idea, este confiar de que a través del ladrillo va a descubrir todo, trae consigo la idea de progreso, de desarrollo y de que incluso la trascendencia no es ahora, sino después de mi muerte -o sea, a lo largo del eje X-.

Entonces el ocio ha pasado a ser un “pasar el tiempo”. Llevado al extremo, ahora podríamos hablar de donde aparece el turismo, que es lo que estamos trabajando en estos semestres. Tiene que ver en construir una economía en torno a este “ocio”, lo que es un poco contradictorio, porque construir una economía con el “pasar el tiempo” es básicamente un negocio; por lo tanto se hace un negocio del ocio, que es negar el ocio; y eso es la crisis y la dicotomía en la que nos encontramos en el mundo actual.

Pero por otro lado, el turismo -y viene el caso de Los Vilos y todo lo que hemos trabajado en relación al Choapa-, es un mecanismo económico que permite traer riqueza material a personas y lugares que prácticamente no tienen otra alternativa. Donde no hay otro tipo de producción que genere riqueza o sea realmente equitativa, el turismo viene a suplir eso, un negocio, una actividad económica. Pero hay que entender que estamos hablando de un negocio, no del ocio. Entonces el diplomado se enmarca en esta actividad económica que se llama turismo, pero tampoco hay que perder este origen que el ocio tiene otra dimensión de profundidad, y que siempre van a estar compitiendo; el turismo va a banalizar el ocio, a tender a pasar el tiempo y no a construir esta eternidad en el presente.

2. Turismo y Productividad

El turismo como actividad económica, básicamente, tiene un desarrollo actual de tres fuentes, que es el turismo que tiene que ver con lo natural, con lo productivo y el que tiene que ver con patrimonio. Entonces ahí se desprenden los paisajes culturales, los paisajes patrimoniales, etc., que son acciones de mecanismos para poner en valor unos territorios. El territorio es una especie de cena o insumo sobre la cual opera unas configuraciones que generan riquezas económicas, y eso es un negocio, que está bien, porque en el caso de lugares como en Chile o en muchos territorios con economía deprimida son la única alternativa con que se dispone ahora, en tiempo presente, como motor de equidad o de cambio. En ese sentido está bien, pero en el sentido trascendental se contradice con el ocio. Entonces, ¿qué es lo que hace el arquitecto -en este caso el arquitecto del paisaje- en esta labor del negocio del turismo y del ocio? Uno puede aspirar a lo que se llama comunmente “vender liebre por gato”, o sea a uno le piden gato, le piden turismo y como contrabando, uno trata de producir experiencias que a uno le remitan a la atemporalidad que puede traducirse en experiencias extremas que tengan que ver con la escala geográfica, escala universal, escala de tiempo, etc. Yo creo que ahí está el punto de cierto calce y/o unión que se puede lograr en términos operativos humanos.
Pasa también que a nivel de masividad, la arquitectura pasa a ser un commodity, en que las oportunidades de experiencias constructivas o innovadoras hay que buscarlas más en el espacio público -a nivel masivo estoy hablando-. Por consiguiente, también es el escenario (el espacio público, espacio abierto, el paisaje y los programas turísticos que se asocian a él) de construir cierta experiencia espacial que normalmente en la arquitectura de masa ya no lo logra dar, porque es simplemente un producto más de commodity.

3. Arquitectura y Arquitectura del Paisaje

Yo veo la arquitectura del paisaje como un área de trabajo que le es difícil todavía, a grandes escalas, convertirse en un commodity. La arquitectura de masas -la vivienda básicamente- es mucho más fácil porque es un alimento mucho más acotado y un producto muy repetitivo. La arquitectura del paisaje siempre está sometida a demasiadas singularidades, demasiada especificidad del encargo del caso, y es muy difícil que se transforme en un commodity. Algunos programas se transforman en commodity como la actividad deportiva, o física básicamente. Pero es mucho más difícil que caiga con eso; por lo tanto todavía creo que hay un espacio de creatividad que tiene que ver con lo masivo, no con lo elitista en que todavía se pueden construir experiencias profundas respecto a la persona del espacio y del tiempo -o se puede tratar-.
En la vivienda está bastante perdido el caso a nivel masivo. Obviamente, hay una arquitectura importante pero es más puntual, y en relación a la vivienda, es más difícil todavía.

4. Proyectos de Investigación

Resulta que estos tres años en que hemos trabajado en la zona en Choapa, hemos visto esos espacios vacantes, esos territorios que están en la pasada entre dos polos, de Santiago y la zona del Norte Chico de la Serena, y que parecía un lugar olvidado, un lugar invisible que en algún momento les llamamos “paisajes ocultos”, que son estos lugares que están a la pasada entre mi origen y mi destino en que había una posibilidad de poner la tensión y construir experiencias, ojalá no banales; descubrir estos lugares, y conocer estos lugares cotidianos, pero desconocidos, y otra vez constantemente tratar de volver recuperar la noción del ocio original.

En este caso hubo tres versiones: una que se llamó Valles Costeros, que se trataba de descubrir pequeños lugares que llegan a la costa y que interceptan la ruta 5 Norte que llega a la Serena. Había unos pequeños valles en los que se podía, de una forma transversal a la autopista, descubrir y generar lugares de tensión y crear nuevos espacios, que a la vez están poblados por gente que, en general, estaban en una situación bastante deprimida económicamente, ya que son lugares que no dependen ni de la industria minera ni de la industria costera. Entonces había un potencial que se nos propuso trabajar -el cual abordamos-.

En esa primera experiencia, con los trabajos que desarrollaron los alumnos, apareció como un gran potencial, y no había mucho bagaje previo en la disponibilidad de la vía del ferrocarril que estaba en desuso, y también descubrieron y pusieron en valor el potencial que tenían, en este caso, las huellas del ferrocarril o la infraestructura restante ferroviaria como un motor de recorridos, itinerarios, de profundizar el conocimiento de estos territorios hacia el interior. Ese fue el primer caso.

El segundo, entendiendo este potencial de ferrocarril, se generó una segunda versión en que se nos propuso trabajar un tramo de este ferrocarril, que es la línea que va paralela a la costa por el tramo costero, que unía en este caso el trecho que va desde Pichidangui a Los Vilos. Era una ruta que estaba manejada por una empresa privada pero que no tenía mucho uso en la actualidad; de hecho no tiene uso. Entonces se nos propuso buscar usos turísticos para poner en valor este tramo.

Hubo distintas propuestas, pero tenían que ver con el uso del tren como medio para descubrir estos paisajes costeros.
Muchas de las vías de tren que son utilizadas hacia el interior, son todavía usadas por algunas empresas mineras para carga; en cambio esta ruta que iba por la costas no tenía ningún uso por empresas mineras; por lo tanto, no se estaba rentabilizando ni siquiera para eso; era una ruta abandonada realmente vacante. Y estando en la costa entre Pichidangui, que es un pueblo turístico regional, y Los Vilos, que es un pueblo con cierta importancia, parecía lo más natural y oportuno hacerse cargo y utilizar esa vía como un motor de atracción. Entonces, aparecieron propuestas como “el tren de los sentidos” o propuestas gastronómicas a lo largo de la ruta. Otra idea que tenía que ver con esta experiencia del espacio y el tiempo, era que se trataba de hacer el tren más lento del mundo, que es un tren sin parada, sin detención, pero que se movía a 4 km/h, y que permitía dilatar esta experiencia de 30 km entre Pichidangui y Los Vilos al cabo de un día. Entonces ese es un caso en que una actividad económica como el turismo puede, de alguna forma, aportar cierta experiencia un poco más trascendente que tiene que ver con este tiempo dilatado, y desde ese punto es una propuesta bastante interesante. Y así también hubo otras varias.

Este último año tuvimos un encargo muy preciso de la comunidad, y cada vez enfocado a un punto más limitado; y en este caso fue dirigido a Los Vilos. Producto del terremoto y el tsunami, se vio que algunas ciudades costeras tenían problemas de accesibilidad y vías de evacuación -en el caso de Los Vilos era bastante evidente porque tiene una sola vía de acceso, que es una derivada de la ruta 5 Norte-. Entonces, el encargo era mejorar o hacer un nuevo acceso a Los Vilos, que luego se formalizo a una propuesta de “movilidad mejorada”, (creo que era el término). Usando eso como excusas -o sea ese es el gato que se nos encarga, el cual nosotros proponemos una liebre-, era usar esa propuesta de generar nuevos accesos a Los Vilos para generar también otras experiencias en el territorio inmediato a Los Vilos que pusieran valor a la ciudad, que atrajeran gente, que atrajeran el negocio del turismo; pero que a la vez, ojalá como liebre, como contrabando, aportar a la gente experiencias con el paisaje no banales; que tienen que ver con la gran dimensión, con el tiempo, con la expresión de la gran naturaleza.

Se trata de este pasar el tiempo -que es lo que se asocia al turismo y al ocio banalizado-, a percibir la presencia del tiempo, o sea, de dilatar el pasado del tiempo y concentrarlo todo en un presente. Por eso este proyecto de dilatar las cosas te obliga a evitar los actos mecánicos, porque el cuerpo y los hábitos están mecanizados para ciertos funcionamientos y ciertos parámetros. El hecho de alterar una variable, en este caso la velocidad, te obliga a no hacer las cosas automáticamente, sino a hacerlas conscientemente. Por eso cuando hablamos de manejar la variable del tiempo estamos hablando de tener experiencias más conscientes, y esas experiencias consienten, de alguna manera, sus mecanismos para acercarnos de nuevo a los arquetipos o a lo que Platón hablaba de la idea: de leer la idea y no quedarse en el ladrillo; de leer que hay algo más allá de lo estrictamente sensorial. Entonces, ahí está el mecanismo -al que yo apunto, al que yo creo-, en este parar el tiempo a través de un dispositivo que puede ser una función, un ponerte en presencia de algo, o simplemente, de forzarte el cuerpo, forzar tu automatismo a una situación no cotidiana, y eso se puede hacer en programas cotidianos. Ahí está el contrabando, que dentro de una estrategia de turismo o cualquier cosa relativamente estándar, tu puedes colar, introducir experiencias que te remiten a cosas un poco más trascendentales, y que simplemente consiste en eso: en romper la linealidad el eje X, que es en tiempo pasado-futuro.

5. Paisajes Ocultos

Por un lado, por términos económicos, no tienen una actividad económica que los identifique con claridad, que hagan de postal de ellos. Pero también, sobre qué material aportan estos paisajes inactivos u ocultos, básicamente aportan ciertos potenciales, pero no son muy nítidos; pueden ser variados. Yo creo que ahí, en la activación de los lugares está mucho lo que trae, en este caso el alumno o la persona que propone algo sobre ello. Lo que hace ese alumno es interpretar las variables y extraer de ellas alguna idea central que sea motivo de un relato o una experiencia de ese lugar; en términos turísticos, una manera de pasar el tiempo, crear una historia para pasar el tiempo -eso a nivel banal-. Ahora, si dentro de esa experiencia de pasar el tiempo se logra detener el tiempo en algún suceso puntual o alguna condición especial de propuesta, ahí estamos hablando de una idea de mayor aspiración. Pero básicamente -y de ahí vienen los tipos de paisajes productivos, paisajes culturales, etc.-, siempre se trata de construir algún mecanismo narrativo que active estos lugares con alguna actividad relativamente mecánica. Entonces, en parte ese relato, lo trae la persona que interviene pero a través de una interpretación de cosas latentes que él detecta que podrían funcionar; o que las aporta el lugar o los sucesos temporales que están sucediendo alrededor (mecanismos económicos, de ocio, etc.).

6. Turismo como Dispositivo de Operación

El turismo es básicamente un dispositivo de operación en el cual encausa gentes, encausa flujos. Encausa gente, la cual metes en una ruta, en un itinerario de experiencia a lo largo de un cierto tiempo, y en el transcurso esa persona va dejando recursos; va dejando dinero. Eso es del punto de vista económico; ese es el motor, y en esa fricción del turista con ese medio físico, va dejando recursos a través del consumo, alojamiento, etc. Ahí está el motor del turismo a grandes rasgos; pero también la persona que se somete a esa experiencia -que es bastante acotada y más o menos segura que no tiene grandes riesgos-, que consume cantidad de tiempo, se le ofrece un tipo de vivencias, de relatos e historias con las que, de alguna forma, se sientan enriquecidos -retomando la idea original del ocio-. Ahora habría que poner en cuestionamiento si realmente es un enriquecimiento o un efecto placebo de ocupar una cierta cantidad de tiempo con una idea bastante precisa, y que tampoco les cambien demasiado la existencia; simplemente que sientan que es una experiencia agradable, y punto.

Yo creo que una de las razones de este turismo de espacios naturales -que es en lo que estamos enmarcados-, ha tenido cierto interés tiene que ver con la falta de experiencia directa de las personas. En cierta forma, a medida que los medios de comunicación se masifican y parte importante del tiempo las personas pasan presenciando los mensajes de estos medios, lo que se produce es que la gente deja de tener experiencias personales y empieza a vivir el simulacro de experiencias de otros; eso es lo que muestran en la televisión. Entonces, hay cierta disminución de la experiencia personal en las vidas de las personas -lo que trae una forma de vacío, ya que en el fondo están viviendo historias simuladas de otros-, y, por lo tanto, el turismo es una vía para tratar de generar una esperanza, en descubrir ciertas experiencias personales que llenen esta sensación de vacío. Yo creo que ahí está el truco del turismo, en ofrecer esa promesa (estoy hablando para el cliente turista). Esa es la etapa en la que se está ahora: el turismo como actividad económica apela a ese imaginario; a esa esperanza.

Pero por otro lado, hay que reconocer -y como para la población local en lugares deprimidos como en el caso en el que hemos trabajado en los últimos años- no deja de ser un mecanismo para mejorar su condición material, suplir ciertas falencias que tienen, y, por lo tanto, sí es una ayuda, sí vale la pena desarrollarlo ya que no tienen otra opción. Si estamos hablando dentro de la discusión social de la necesidad de mejorar las condiciones de equidad, es uno de los mecanismos más eficientes. El turismo es un gran motor de equidad.

7. Contexto Nacional y Rol de la Arquitectura

Yo creo del lado del rol nacional, el rol de Chile y de su futuro -como esta experiencia en Los Vilos y en el entorno en Choapa- ha sido un laboratorio en la medida en que un país como Chile está en esa eterna discusión de si vamos a ser un país productor de commodity, de materias primas, o si vamos a potenciar nuestros paisajes al modo Costa Rica; si vamos a generar un atractivo económico a partir de valorar nuestra geografía, o si vamos a ser un país productor de servicios, etc. -que son las discusiones que se están escuchando- y yo creo que en este caso se decanta como una especie de híbrido estas experiencias en lugares como en Los Vilos porque no son grandes espacios naturales, no son lugares de grandes producción de commodity, y no son lugares de producción de servicios muy sofisticados; pero sí hay algo de todo eso. Entonces, pienso que sí te trata de una experiencia híbrida en que quizás hay un mecanismo para sobretodo ciudades intermedias que no tienen un rol muy definido y no son muy gravitantes en la economía del país, de constituirse en esta condición intermedia en que el turismo ofrece esta escala intermedia de usuario, servicios, producción de bienes; que es lo que le da un tono que les permite un desarrollo a mediano plazo. En ese sentido me parece que sí es una escena posible; es una alternativa intermedia y no hay ninguna de las otras tres anteriores, del país de los commodities, de los servicios o el de los espacios naturales -por lo menos en estas ciudades que no tienen grandes paisajes naturales ni un destino muy nítido-. Son las ciudades más difusas, y por eso, ocultas; son estos territorios que no tienen una vocación muy rentable de un modo directo.

Del punto de vista de la disciplina del proyecto (yo soy arquitecto) de alguna forma, como lo mencionaba antes, en general veo que la disciplina de la arquitectura ha derivado o hacia la producción masiva de commodity, o hacia un producto más elitista que satisface otro tipo de necesidades –que es una arquitectura más formal, con nuestros valores que también son muy atractivos-. Pero en cierta forma ha hecho en falta en la disciplina de la arquitectura esta dimensión más trascendente; y que el mismo nombre lo decía, αρχ-τεκτων la técnica, y Τεχνη habla de los principios, o sea de que a través de la obra construida uno se remite a estos principios inmanentes a la idea de Platón: la geometría no tiene dimensión ni tiempo; todo esto de las proporciones no tienen tiempo. Toda esta idea que originalmente involucra el concepto de arquitectura cuesta mucho encontrarlo en la disciplina actualmente. Yo creo que en este camino derivado de la arquitectura, que es la arquitectura el paisaje, mediante otros mecanismos, se puede explorar y recuperar la noción original de arquitectura, que remitía al tercer alimento que era la trascendencia, o digamos, el retener el tiempo; llegar a esos principios y no quedarse en el ladrillo.