Paisaje Sonoro de Santiago: Sistemas de percepción en la movilidad de las autopistas.

En la última década, la ciudad de Santiago ha experimentado una serie de transformaciones en su configuración urbana que han tenido efectos indiscutibles en la forma en que esta se habita, se percibe y se reconoce. Al concentrar sus actividades en la transacción económica, se ha hecho necesario implementar una infraestructura que sea capaz de movilizar de manera ágil y efectiva el desarrollo de dichas actividades; grandes y modernas autopistas que atraviesan la ciudad de un lado a otro se han convertido en un buen ejemplo para presentar la realidad de crecimiento económico y social de la capital chilena.

En este contexto se sitúa el desarrollo del proyecto y, más específicamente, en la Circunvalación Américo Vespucio, no sólo por ofrecer un interesante campo de estudio, investigación y reflexión en torno a las dinámicas de construcción urbana, sino que además de contar con la mayoría de sus kilómetros en manos de concesionarios privados, posee la paradójica facultad de unificar y recorrer la ciudad; a la vez que se emplaza como un enclave ajeno a la ciudad en cuanto se encuentra impermeabilizada ante cualquier posible atributo de caracterización urbana. Esto último, ligado a la nula construcción simbólica o referencial que este sistema de circulación propone; está en todo Santiago y, sin embargo, en su transitar no se está en ningún lugar.

Es a partir de esta situación que el proyecto propone proveer la experiencia del viaje, de nuevos mecanismos de percepción, experimentación y re-apropiación del paisaje (vial) con el objeto de generar 7 sistemas que, por un lado, sean capaces de resignificar la experiencia del tránsito y la movilidad –en términos de construcción simbólica y cultural- y, que por el otro, se conviertan en fuentes referenciales y de orientación espacial ligadas a las zonas sobre las cuales se circula. En consideración de la estructura vial existente, su condición de inamovilidad, y los potenciales riesgos en que se podría incurrir por medio de nuevas intervenciones (en términos de seguridad vial), se abre una posibilidad de construcción inmaterial ligada a la producción de un paisaje que se construye y experimenta con variables sonoras georeferenciadas.

De este modo, se genera una nueva perspectiva de intervención sobre el espacio urbano ligada a la construcción de diversos estímulos sonoros capaces de penetrar en el hermetismo de la cabina vehicular y de re-presentar el espacio del flujo y la movilidad entendiendo el paisaje ya no como un constructo estático e invariable o localizado en un lugar específico, sino que como un entorno que abandona sus principios de rigidez e inmutabilidad para dar cabida a un campo en cambio constante; más acorde a una sociedad en perpetua transformación y que permita al ciudadano sentirse más implicado, comprometido, y en relación más directa con el medio que lo rodea.

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